Sayda Morales Bustamante
Comunicación Social del Gobierno de Oaxaca habría instruido a trabajadoras y trabajadores de confianza y por honorarios a compartir y comentar en Facebook las transmisiones y publicaciones del gobernador Salomón Jara Cruz, bajo amenaza de cese si no reportan “pruebas” de su participación.
La orden —según la denuncia y la pieza gráfica interna enviada al personal— detalla el “ENVÍO DE EVIDENCIA” con capturas de pantalla donde deban verse el nombre del “activador” (empleado) y el mensaje publicado en la cuenta del gobernador. El material incluye ejemplos de “COMPARTIDOS” y “COMENTARIOS”, flechas que señalan exactamente qué debe aparecer y el sello de campaña #QueSigaLaPrimavera, lo que exhibe un operativo de astroturfing (simulación de apoyo ciudadano) coordinado desde áreas oficiales.
El mecanismo no es inocuo: convierte a las oficinas públicas en talleres de propaganda digital, subordina el empleo a la obediencia política y coacciona la libertad de expresión del personal. Además, usa tiempo y herramientas pagadas con recursos públicos para inflar artificialmente la popularidad del gobernador, práctica que podría configurar faltas administrativas graves por uso indebido de recursos y presión política a subordinados.
De acuerdo con la instrucción denunciada, a quienes no envíen el pantallazo de su “comentario” se les cesará. Es decir, la permanencia laboral quedaría condicionada a realizar proselitismo en redes con cuenta personal, una línea roja ética y legal en cualquier administración que presume austeridad y respeto a derechos.
Más allá del hashtag y la estética del boletín, el mensaje de fondo es claro: se intenta fabricar consenso a golpe de captura de pantalla. No es comunicación social; es coacción digital con recursos del Estado.
Hasta que no haya respuestas verificables —y sanciones a los responsables—, este caso quedará como otro ejemplo de cómo se pervierte la función pública para maquillar apoyo popular. En un estado con rezagos profundos, la prioridad de un gobierno no puede ser rellenar comentarios en Facebook a costa del empleo y la dignidad de su propia gente.
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