Por: Inés Arroyo
La temporada navideña suele estar marcada por la ilusión, los regalos y los buenos deseos. Sin embargo, cada año, junto con Santa Claus y los Reyes Magos, reaparece una problemática silenciosa pero constante: el aumento de perros y gatos regalados sin planeación, muchos de los cuales terminan abandonados semanas después.
Especialistas en bienestar animal advierten que regalar una mascota durante las fiestas suele ser una decisión impulsiva. Un cachorro puede parecer un detalle entrañable, pero detrás de esa imagen hay una realidad que no siempre se considera: una mascota es un ser vivo que requiere atención diaria, cuidados médicos, estabilidad emocional y un compromiso que se extiende por años.
Organizaciones protectoras señalan que los primeros meses del año son críticos. Enero y febrero concentran un incremento de animales abandonados, muchos de ellos entregados como obsequio en diciembre. Cuando la novedad desaparece y surgen conductas normales como ladridos, maullidos, destrozos o enfermedades, la falta de preparación se traduce en rechazo y, en el peor de los casos, en abandono.
El problema se profundiza cuando las mascotas se regalan a niños sin un acuerdo previo entre los adultos. Aunque el entusiasmo infantil es genuino, la responsabilidad nunca recae en un menor. Tratar a un animal como un premio o un juguete transmite un mensaje erróneo sobre el valor de la vida y normaliza la idea de que los seres vivos pueden desecharse cuando representan una carga.
A esto se suma el factor económico. Alimentación, vacunas, esterilización y atención veterinaria representan gastos constantes que muchas familias no contemplan al momento de aceptar una mascota como regalo. La falta de planeación es una de las principales causas por las que refugios y rescatistas continúan saturados.
Mientras tanto, miles de perros y gatos esperan un hogar definitivo. Para los defensores de los derechos animales, la adopción responsable debe ser un proceso consciente, decidido y fuera de cualquier presión estacional. Las fechas festivas, coinciden, no deben ser el detonante para sumar más animales a una cadena de abandono.
En este contexto, especialistas recomiendan replantear la forma de regalar. Obsequiar juguetes, libros o incluso un compromiso futuro de adopción, cuando la familia esté preparada, puede marcar la diferencia. No se trata de eliminar la ilusión, sino de transformarla en una decisión informada.
El abandono animal no es inevitable. Es consecuencia directa de decisiones humanas tomadas sin conciencia. Evitar regalar mascotas en Navidad es un paso fundamental para reducir el sufrimiento y promover una cultura de respeto hacia la vida.