Por: Inés Arroyo
El gobierno federal pondrá en marcha en 2026 el proceso de credencialización del Servicio Universal de Salud, una estrategia clave para avanzar hacia un sistema de atención médica integral, interoperable y con cobertura nacional. El registro comenzará entre el 1 y 2 de marzo y se desarrollará de manera gradual hasta el 31 de diciembre del mismo año.
De acuerdo con la información oficial, en esta primera etapa se prevé credencializar a cerca de 98 millones de personas, con la meta final de integrar a toda la población al nuevo esquema. La inversión estimada para este programa asciende a 3,500 millones de pesos, destinados principalmente a infraestructura tecnológica, personal operativo y logística de registro.
La credencial del Servicio Universal de Salud permitirá identificar de manera única a cada persona dentro del sistema público de salud y vincularla a un expediente clínico único. Este expediente podrá ser consultado en cualquier institución pública, sin importar la afiliación previa o el lugar de residencia del paciente. La validez de la credencial abarcará al IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar, servicios estatales de salud, institutos nacionales, así como hospitales de Pemex y de las Fuerzas Armadas.
El documento contará con dos modalidades: física y digital. La versión física será una tarjeta plástica que incluirá datos personales, CURP, unidad médica asignada, tipo de sangre y códigos QR para validación de información. En tanto, la versión digital estará disponible a partir de abril de 2026 mediante una aplicación móvil, lo que permitirá acceder a los datos sin necesidad de portar la tarjeta.
El registro iniciará en una primera fase en entre 12 y 14 entidades federativas y se realizará con base en un calendario alfabético, de acuerdo con la primera letra del apellido paterno. Para ello, el gobierno instalará 2,365 módulos y cerca de 10,000 estaciones de registro en todo el país, operadas por aproximadamente 14,000 servidores de la nación. La credencial física será entregada alrededor de seis semanas después del trámite.
Entre los beneficios del nuevo sistema destaca la reducción de la duplicidad de estudios médicos, una mejor toma de decisiones clínicas y una optimización de los recursos públicos. Además, se contempla la implementación de una cámara de compensación entre instituciones, con el objetivo de equilibrar costos y evitar afectaciones presupuestales.
Las autoridades precisaron que durante 2026 la atención médica continuará conforme a la afiliación vigente de cada persona, aunque las urgencias deberán atenderse en cualquier institución pública. La consolidación del sistema de salud universal se dará de forma progresiva entre 2026 y 2030, conforme se fortalezca la infraestructura, el personal y el financiamiento del sector.