Cae “El Mencho”: el golpe que sacude al CJNG y reconfigura el mapa criminal en México

Por: Héctor Herrera 

La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", no es un hecho aislado: representa uno de los golpes más significativos al crimen organizado en los últimos años. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) encabezaba una de las estructuras criminales más poderosas, con presencia en buena parte del territorio nacional y operaciones internacionales vinculadas al tráfico de metanfetamina y fentanilo.

Durante más de una década, el CJNG pasó de ser una organización regional a convertirse en un actor central en la disputa por rutas estratégicas y control territorial. Su expansión se caracterizó por el uso de armamento de alto calibre, células con entrenamiento táctico y una capacidad financiera que le permitió penetrar economías locales mediante extorsión, cobro de piso y control de mercados ilícitos.

La relevancia de Oseguera Cervantes radica en que no solo coordinaba operaciones, sino que mantenía cohesionado a un grupo con presencia en múltiples estados. Su figura era clave para la toma de decisiones estratégicas y la resolución de conflictos internos. Por ello, su captura o abatimiento modifica de inmediato el equilibrio criminal en diversas regiones.

En el ámbito internacional, "El Mencho" figuraba entre los objetivos prioritarios de agencias estadounidenses, que ofrecían una recompensa millonaria por información que condujera a su localización. Su organización fue señalada como una de las principales responsables del envío de drogas sintéticas a Norteamérica, lo que elevó la presión binacional para frenar su operación.

Especialistas en seguridad advierten que la salida de un líder de esta magnitud puede generar un periodo de inestabilidad. Las disputas internas por el control del CJNG, así como posibles enfrentamientos con grupos rivales, podrían traducirse en un incremento de la violencia mientras se redefine la estructura de mando. La experiencia en otros casos muestra que la fragmentación de cárteles suele abrir nuevas pugnas por territorio.

Más allá del impacto simbólico, el desafío para las autoridades será impedir que el vacío de poder derive en un reacomodo violento. La desarticulación de una figura central no implica la desaparición automática de la organización. El reto inmediato consiste en debilitar sus redes financieras, logísticas y operativas para evitar que surja un relevo con la misma capacidad de control.

La caída de "El Mencho" marca un momento decisivo en la estrategia de seguridad. Lo que ocurra en las próximas semanas será determinante para saber si se trata de un punto de inflexión o solo de un capítulo más en la compleja disputa por el control criminal en México.



Fotografía: Especial