San Lázaro #CDMX. INTERVENCIÓN EN TRIBUNA DEL DIPUTADO PEDRO MIGUEL HACES BARBA.

INTERVENCIÓN EN TRIBUNA DEL DIPUTADO PEDRO MIGUEL HACES BARBA, COORDINADOR DE OPERACIÓN POLÍTICA DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE MORENA, PARA FUNDAMENTAR EL DICTAMEN, A NOMBRE DE LA COMISIÓN DE TRABAJO Y PREVISIÓN SOCIAL, CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN LAS FRACCIONES IV Y XI DEL APARTADO A. DEL ARTÍCULO 123 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, EN MATERIA DE REDUCCIÓN DE LA JORNADA LABORAL.


DIPUTADO PEDRO MIGUEL HACES BARBA (PMHB). Con su venia, presidente.

Compañeras y compañeros diputados, a nombre de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, presento ante esta soberanía, el dictamen con proyecto de decreto por el que se reforman las fracciones cuarta y onceava del apartado A del artículo 123 constitucional de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de reducción de la jornada laboral.

Hoy es un día histórico para todas y para todos los trabajadores de México. Como diputado, como mexicano, pero como dirigente nacional obrero de la CATEM, celebro enormemente este gran suceso que se ha podido lograr gracias a la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Quiero empezar diciendo que la sesión del día de hoy va a ser una de las sesiones más trascendentes de esta legislatura y seguramente quedará registrada la fecha como el día en que se decretó la reducción de la jornada laboral máxima de cuarenta horas semanales en nuestra Constitución.

Han pasado más de cien años desde la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en 1917, donde se estableció una jornada máxima de ocho horas, y más de sesenta años desde que la OIT presentó la recomendación 116 sobre la reducción de la jornada de trabajo a cuarenta horas.

Durante más de cien años el mundo ha cambiado, la tecnología ha avanzado, la productividad ha crecido, y ese progreso no siempre se ha traducido en bienestar para quienes hacen posible la riqueza de este país, que son las y los trabajadores mexicanos.

Ante esta realidad, nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, estableció como uno de los ejes principales de su política laboral la reducción gradual de la jornada laboral, la cual fue anunciada el primero de mayo del 2025 en el marco del Día del Trabajo en Palacio Nacional. Esto refleja una gran sensibilidad social y atiende una demanda histórica para nosotros, los trabajadores mexicanos.

Para su construcción se llevaron a cabo diversas mesas de trabajo y reuniones con todos los sectores del país, retomando las propuestas de todos y no dejando fuera a nadie: a trabajadores, a científicos, a empresarios, llegando a acuerdos que forman parte de las iniciativas constitucionales y legales que fueron presentadas en el mes de diciembre por parte del Ejecutivo.

El día de hoy estamos frente a un momento histórico, ya que el dictamen que ayer fue votado por unanimidad —y espero que hoy así sea en este pleno y que todos y cada uno de los partidos políticos representados en sus bancadas, voten a favor de los trabajadores mexicanos—.

En este sentido, todos los grupos parlamentarios hemos coincidido en tres aspectos fundamentales:

Primero. En México trabajamos mucho. De acuerdo con la OCDE, nuestro país se ubica entre los que más horas trabajan al año: alrededor de dos mil doscientas horas, muy por encima del promedio que esa organización marca, que son mil setecientas cincuenta horas.

Sin embargo, esas largas jornadas no se traducen en mejores salarios, ni en mejor salud, ni en mayor productividad. Según datos citados en el dictamen, la productividad por hora trabajada en México apenas ronda los veinticinco dólares, mientras que el promedio en la OCDE está en setenta dólares. Es decir, trabajamos más horas que casi todos, pero producimos menos por cada hora que trabajamos.

Ese modelo basado en la jornada larga y el salario bajo, amigas y amigos, está agotado. No sólo es injusto, es ineficiente.

Segundo. Mejorar la salud. La Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud han documentado que jornadas superiores a cincuenta y cinco horas semanales incrementan de manera significativa el riesgo de enfermedades cardiovasculares. El Instituto Mexicano del Seguro Social y la propia Universidad Nacional Autónoma de México han dado una voz de alarma. Somos uno de los países con mayor estrés laboral en el mundo.

Este Congreso no puede ser ni va a ser indiferente a esos datos. Cuando una jornada laboral daña la salud, cuando destruye la convivencia familiar, cuando impide el ejercicio del derecho al descanso y al esparcimiento, deja de ser un tema económico y se convierte en un tema de derecho humano.

La Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales reconocen el derecho de toda persona a condiciones de trabajo equitativas, satisfactorias y a la limitación razonable de la jornada laboral.

Nuestro propio artículo primero constitucional nos obliga a avanzar en la progresividad de los derechos humanos, y esta reforma es precisamente ese paso adelante de la Constitución.

Tercero. El derecho al descanso. Establecer a nivel constitucional que la jornada laboral será de 40 horas semanales y que por cada seis días de trabajo se tendrá al menos un día de descanso con salario íntegro, es honrar la tradición del constitucionalismo social mexicano. Esta reforma es precisamente un paso adelante que la Constitución mexicana exige, porque cuando un trabajador dispone de más tiempo, regresa con más energía, con más compromiso, con más productividad, y eso se llama dignidad laboral.

Quisiera recordar algo que a veces se nos olvida. México fue vanguardia mundial en 1917, cuando nuestro constituyente desarrolló por primera vez límites claros en la jornada de trabajo, protección a la maternidad, descanso semanal y derechos colectivos a la huelga y a la sindicación.

El artículo 123 nació como parte del proyecto de justicia social de la Revolución mexicana. Hoy, más de 100 años después, esas disposiciones no habían sido actualizadas en sus límites de tiempo. Esta reforma fortalece el espíritu del artículo 123, lo actualiza, lo pone en marcha, lo pone al día, lo hace coherente con la protección de la salud, con la vida familiar y con los compromisos que México ha asumido.

Este cambio es un ejemplo histórico de cómo ahora hacemos las grandes transformaciones, porque estas nuevas disposiciones de la Constitución son resultado del diálogo diario de todos los sectores de nuestro país, y eso también es una nueva forma de hacer política laboral desde una posición responsable, comprometida, acompañando y escuchando a los trabajadores de cada región del país, pero también dialogando con los empresarios, porque tenemos claro que el bienestar de los trabajadores es la base de la productividad y del crecimiento económico.

Reconocemos y respaldamos, y lo digo claro y lo digo fuerte desde esta tribuna, a nuestra Presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, por esa gran visión de mejorar la vida de las trabajadoras y de los trabajadores mexicanos para que tengan mejores condiciones laborales y sigan construyendo esta primavera de los derechos laborales que hoy iniciamos y reafirmamos con la reforma que en el Senado presentamos en el 2019.

Una etapa de grandes cambios en el mundo laboral donde hemos recuperado el poder adquisitivo del salario mínimo, donde hemos impulsado la igualdad salarial y la reducción de la brecha en razón de género.

Ha sido una legislatura donde hemos aprobado grandes cambios, así como condiciones para adquirir una vivienda con sentido social, fortaleciendo al Instituto del Fondo de Vivienda.

En la Cuarta Transformación se impulsaron reformas para trabajadores de plataformas, la ley silla, la retribución salarial a quienes sólo reciben propinas, la democracia sindical, y hoy estamos cumpliendo con el pueblo de México con esta gran jornada histórica de esta reforma, con la reducción de la jornada laboral, que es un logro más de este gobierno del pueblo.

(Intervención).

El dictamen que hoy discutimos hace tres transformaciones esenciales.

Fija por primera vez el límite semanal explícito de 40 horas. Antes sólo teníamos límites diarios y un día de descanso, pero no un máximo semanal claro. Con ello evitamos la acumulación excesiva de horas dentro de la semana. Damos certeza jurídica a trabajadoras y trabajadores sobre cuánto se puede exigir en jornada ordinaria.

Refuerza el derecho al descanso con goce de salario íntegro. Queda plenamente establecido.

(Intervención).

PMHB. Con ello evitamos la acumulación excesiva de horas dentro de la semana. Damos certeza jurídica a trabajadoras y trabajadores sobre cuánto se puede exigir en jornada ordinaria. Refuerza el derecho de descanso con goce de sueldo íntegro. Queda plenamente establecido que ese día de descanso no puede implicar pérdida de ingreso. Descanso y salario no se contraponen, son parte de la dignidad del mismo trabajo.

Reordena el trabajo extraordinario y por primera vez en la Constitución se prohíben las horas extras a menores de 18 años, protegiendo su salud y su desarrollo integral.

Esta no es una reforma improvisada, es una reforma técnicamente sólida, anclada en estándares internacionales y en un proceso amplio de diálogo social.

La justicia para los trabajadores se hace saber. Esta transformación es de gran magnitud, porque genera inquietudes, especialmente en las micro, pequeñas y medianas empresas, que representan cerca del 96% del tejido productivo del país. Por eso, la reforma no impone de un día para otro la jornada de 40 horas, sino que establece una ruta gradual que inicia en 2027 con una reducción a 47 horas y termina en el 2030 con la totalidad de las 40 horas —es decir, dos horas menos por año durante los próximos cuatro años—.

Este calendario gradual permite reorganizar turnos y procesos de trabajo, invertir en capacitación y tecnología, ajustar contratos colectivos y acuerdos internos, y evitar choques bruscos en los costos laborales.

Además, el cuarto transitorio prohíbe expresamente que la reducción de la jornada se traduzca en reducción de sueldos, salarios o prestaciones. La persona trabajadora no debe pagar el costo de la transición. El sentido de esta reforma es que con menos horas conserve o mejore su nivel de ingreso y su calidad de vida.

Se ha dicho que la reducción de la jornada podría elevar los costos laborales si se mantiene la producción con nuevas contrataciones o con más horas extras, según cifras citadas, por ejemplo, por el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado.

Consideramos que estos impactos son manejables y que se pueden mitigar con buena política pública y buena legislación secundaria, porque los trabajadores tendrán más ingreso disponible y más tiempo libre para el consumo de bienes y servicios. Eso es precisamente lo que sostienen las mipymes de nuestro país.

Segundo, porque la jornada razonable reduce los costos ocultos: menos accidentes de trabajo, menos incapacidades por enfermedad, menos rotación, menos errores que obligan a rehacer procesos.

Tercero, porque la reforma está pensada para ir de la mano con reformas complementarias. En este Congreso deberemos detallar en la legislación secundaria esquemas de flexibilidad regulada en la distribución de la jornada, considerando la realidad de cada sector.

Seguramente tendrán créditos, apoyos y modernización de procesos, especialmente las mipymes. El fortalecimiento de la inspección laboral debe ser para evitar que el costo se eluda mediante la informalidad o la simulación. No se trata de negar los retos, se trata de enfrentarlos de forma ordenada y responsable.

Algunos argumentan que México no está preparado para tener una jornada de 40 horas. Permítanme recordar algunos datos:

Ecuador tiene una jornada de 40 horas desde 1997.

Chile aprobó su reducción de 45 a 40 horas en un modelo de cuatro días de trabajo y tres de descanso.

Colombia se encuentra reduciendo de 48 a 42 horas.

En Europa, las 40 horas es la norma que desde hace décadas va caminando.

Nuestro grupo parlamentario, Morena, votará a favor de la reforma al artículo 123, apartado A, porque creemos que es un modelo que desarrolla y que pone en el centro la dignidad de todas las personas, sin renunciar a la competitividad ni al crecimiento económico. México hoy es uno de los países que más horas trabaja y uno de los que menos produce por hora. Esta reforma corrige ese modelo agotado. Menos horas, mejor descanso y mayor productividad por hora trabajada.

Vamos a acompañar esta reforma constitucional con leyes secundarias que protejan a las mipymes, impulsen la innovación tecnológica y fortalezcan el diálogo tripartita. No se trata de cargar el costo sólo a las empresas ni sólo a los trabajadores, sino de compartir entre ambos las grandes responsabilidades que México necesita.

Al votar esta reforma honraremos la tradición del constitucionalismo social mexicano de 1917 y atenderemos el mandato contemporáneo de que el trabajo permita vivir, cuidar y convivir, así como no enfermar ni agotar a quienes sostienen la economía de nuestro gran país, que es México.

¡Que vivan los trabajadores de México!

¡Que viva la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo!

¡Que viva el nuevo sindicalismo!

¡Que viva la Cuarta Transformación de México!

¡Y que viva México!