América Latina vive una disputa por el futuro de los derechos de las mujeres

Por: Inés Arroyo 

América Latina vive un momento decisivo en la defensa y consolidación de los derechos de las mujeres. Mientras en la última década se han logrado avances legislativos y políticas públicas que fortalecen la igualdad de género, también han surgido retrocesos impulsados por corrientes políticas conservadoras y movimientos antigénero que cuestionan estos logros.

A nivel global, el auge de fuerzas de extrema derecha y discursos contrarios a la igualdad ha reconfigurado el debate político en distintas regiones del mundo. En muchos casos, estas corrientes buscan debilitar las instituciones dedicadas a la igualdad, reducir presupuestos y desacreditar a los movimientos feministas al presentarlos como amenazas al orden social tradicional.

En América Latina, sin embargo, la última década también ha estado marcada por avances significativos. Reformas legislativas, políticas de prevención de la violencia y la consolidación de instituciones especializadas han fortalecido el marco de derechos para las mujeres en varios países.

Entre los casos más destacados se encuentra México, que se ha convertido en referente regional en materia de paridad política tras implementar reformas que exigen equilibrio de género en candidaturas y cargos públicos, proceso que culminó con la elección de su primera presidenta en 2024. Asimismo, el país ha impulsado iniciativas para avanzar hacia un sistema nacional de cuidados y fortalecer la institucionalidad de género.

Chile también ha desarrollado políticas relevantes, como la Ley Integral de Violencia contra las Mujeres y el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, conocido como "Chile Cuida", que reconoce el derecho al cuidado y articula redes de apoyo para quienes lo necesitan.

En Colombia, las políticas públicas han integrado servicios de justicia y protección para mujeres afectadas por el conflicto armado, además de establecer normas que sancionan la violencia política contra lideresas y candidatas.

En materia de derechos sexuales y reproductivos, el movimiento conocido como "marea verde" ha impulsado cambios relevantes en la región. Argentina legalizó el aborto en 2020 y Colombia lo despenalizó hasta la semana 24 en 2022, mientras que en México la Suprema Corte declaró inconstitucional la penalización federal del aborto en 2023.

No obstante, estos avances conviven con señales de retroceso. El caso más visible es el de Argentina, donde el gobierno encabezado por Javier Milei eliminó el Ministerio de Mujeres y redujo programas destinados a combatir la violencia de género, lo que ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos.

La situación también es compleja en varios países de Centroamérica. En El Salvador persiste la prohibición total del aborto, incluso en casos de emergencias obstétricas, mientras que en Nicaragua el cierre de organizaciones civiles ha debilitado la capacidad de atención a víctimas de violencia.

A pesar de los avances institucionales, organismos internacionales como ONU Mujeres y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierten que los progresos en igualdad siguen siendo frágiles. Ninguno de los indicadores relacionados con la igualdad de género establecidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible se ha cumplido plenamente, y al ritmo actual la paridad política aún tardaría décadas en alcanzarse.

Especialistas coinciden en que la región cuenta con uno de los movimientos feministas más activos del mundo, lo que ha permitido impulsar reformas y ampliar derechos. Sin embargo, también señalan que estos avances requieren continuidad institucional, financiamiento sostenido y voluntad política para evitar retrocesos.

En un contexto marcado por tensiones políticas, desigualdad económica y polarización social, el futuro de los derechos de las mujeres en América Latina dependerá de la capacidad de los gobiernos y las sociedades para sostener y profundizar las conquistas alcanzadas en las últimas décadas.