Por: Héctor Herrera
El encarecimiento del petróleo a nivel internacional, derivado del conflicto en Medio Oriente, podría representar una oportunidad financiera sin precedentes para México. De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, el país podría obtener ingresos adicionales por hasta 406 mil millones de pesos en 2026, siempre y cuando se mantengan las condiciones actuales del mercado energético.
El repunte en los precios del crudo responde a la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán, que ha derivado en el cierre prácticamente total del Estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas más importantes del mundo por donde circula cerca del 20 por ciento del petróleo global. Este escenario ha presionado los mercados y llevado los precios a niveles no vistos desde 2023.
En este contexto, la mezcla mexicana de exportación alcanzó los 83.64 dólares por barril, su punto más alto en más de dos años, mientras que los referentes internacionales como el WTI y el Brent ya superan los 100 dólares por barril. Estas cifras colocan al precio del crudo muy por encima de lo proyectado por la Secretaría de Hacienda para 2026, que estimaba un promedio de 54.9 dólares.
El impacto para las finanzas públicas es directo. Según estimaciones del IMCO, cada dólar adicional en el precio del petróleo genera alrededor de 11.6 mil millones de pesos extra para el país. Bajo este escenario, si el precio promedio anual alcanza los 90 dólares por barril, el ingreso adicional podría consolidarse como uno de los más altos en los últimos años.
Sin embargo, este beneficio no está garantizado. El propio organismo advirtió que el margen de ganancia podría diluirse si el gobierno federal decide reactivar los estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para contener el precio de las gasolinas. Un antecedente claro ocurrió en 2022, cuando estos apoyos prácticamente anularon los ingresos extraordinarios derivados del alza petrolera.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que, aunque su administración contempla la posibilidad de aplicar estos estímulos, por ahora no se consideran necesarios. Además, destacó que existe un acuerdo con el sector gasolinero para evitar que el precio al consumidor supere los 24 pesos por litro.
Especialistas advierten que la activación de estos subsidios dependerá de un aumento aún mayor en los precios internacionales. Para justificar un estímulo total al IEPS, el WTI tendría que rebasar los 125 dólares por barril y el Brent superar los 135 dólares, niveles que, por ahora, no se han alcanzado.
Así, México se encuentra ante un escenario de alto impacto: por un lado, la posibilidad de fortalecer sus ingresos públicos gracias al contexto internacional; por otro, el reto de equilibrar el costo político y social de mantener estables los precios de los combustibles. La decisión que se tome en los próximos meses será clave para definir si el país capitaliza este momento o repite el patrón de años anteriores.