Guerra en Irán amenaza crecimiento global y presiona a bancos centrales

Por: Héctor Herrera 

La guerra en Oriente Medio podría alterar de forma significativa el rumbo de la economía mundial. El alcance del impacto dependerá de cuánto se prolongue el conflicto, de su evolución geopolítica y, sobre todo, de los daños que cause en sectores estratégicos como la energía, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Durante la conferencia "El futuro de las finanzas", organizada por el Instituto Milken en Washington, el primer subdirector gerente del organismo, Dan Katz, señaló que la incertidumbre derivada de los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra Irán —y los contraataques en la región— podría tener "un gran impacto en la economía mundial", reflejado en indicadores como la inflación y el crecimiento.

Antes del estallido de las hostilidades, el FMI proyectaba un crecimiento global de 3.3% para 2026, impulsado en parte por el auge sostenido de la inversión en Inteligencia Artificial y las expectativas de mayor productividad. Sin embargo, el nuevo escenario introduce riesgos adicionales en un entorno que ya era considerado incierto.

Uno de los focos centrales es el mercado energético. El petróleo Brent, referencia internacional, escaló a 83 dólares por barril, un alza de 15% tras las amenazas de Irán de atacar embarcaciones que transiten por el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio mundial de crudo. El comportamiento de los precios será determinante: si el encarecimiento es pasajero, los bancos centrales podrían optar por no reaccionar; si se vuelve persistente, la respuesta monetaria sería inevitable.

Katz recordó que, tras la pandemia de Covid-19 y la invasión rusa a Ucrania, los choques energéticos tuvieron un efecto directo en el repunte inflacionario global de 2022, con impactos que trascendieron la inflación general y alcanzaron la inflación subyacente. Esa experiencia, dijo, será clave para calibrar las decisiones actuales de política monetaria.

El FMI también evalúa los posibles daños en infraestructura, transporte aéreo, turismo y producción industrial, además de la volatilidad en los mercados financieros. "La situación sigue siendo muy inestable", advirtió el organismo en un comunicado.

El desenlace del conflicto no solo marcará el rumbo de Oriente Medio, sino que podría redefinir las expectativas de crecimiento y estabilidad de la economía global en los próximos años.

Foto: REUTERS