Colaboración Especial del Maestro Héctor Navarrete Mendoza.
¡Vaya cambio! En 1979, la Revolución Islámica, logró su triunfo en Irán, por lo que el rey Mohammad Pahleví Reza fue exiliado y recibió asilo en Cuernavaca.
En ese entonces, el movimiento encabezado por el Ayatollah Jomeini derrocó a la monarquía y el Shah de Irán llegó a México en junio con su esposa Farah Diba y su hijo Reza Ciro Pahleví, sin embargo, se decía que su llegada fue gracias a la presión de Henry Kissinger, exsecretario de Estados Unidos, al gobierno de José López Portillo.
En ese entonces, la ciudad de Cuernavaca era un destino turístico y considerado un espacio de esparcimiento para las principales élites económicas tanto nacionales como internacionales.
La historia de nuestro país es más interesante de lo que pensamos, sobre todo cuando se regresa a unas páginas en el tiempo, y descubres que parte de la dinastía Pahleví jugaba tenis y comía en platos bañados de oro en el estado de Morelos.
La historia se remonta a cuando fue la caída del último Sha de Irán (antes llamado Persia) en enero de 1979, provocó que este emperador tuviera que aceptar su exilio junto con su familia en nuestro País, en Cuernavaca, en el Estado de Morelos.
Luego de la revolución iraní, Mohammad Reza Pahlaví, el Sha de Irán, arribó a México gracias a la intervención del gobierno estadounidense, a pesar de que el entonces presidente, José López Portillo, se negaba a darle un trato preferencial en medio de esta crisis política internacional.
Y es que, en aquel tiempo, México estuvo también entre la espada y la pared, ya que el régimen islámico consideró como un acto de hostilidad que el país gobernado por López Portillo abriera sus puertas al exiliado que dejó un país lleno de manifestaciones, huelgas y una economía desarticulada.
El monarca iraní, junto con su esposa e hijos, se refugiaron en Cuernavaca, Morelos donde lo único que buscaban era seguridad y vivir en tranquilidad.
La vida de la realeza iraní en México aún en el exilio, la cobija de la realeza hizo que siguieran teniendo una vida llena de lujos, al resguardarse en una increíble mansión blanca ubicada en la avenida Palmira (reconocida por sus viviendas excéntricas).
Esta mansión contaba con piscina, salón de baile y un hermoso jardín donde la prensa pudo captar en escasas ocasiones a la familia de la dinastía Pahlaví.
La revolución y el exilio en la ciudad de la eterna primavera:
De acuerdo con Infobae, existe un registro de información de qué un vecino relató que el monarca contaba con tres anillos de seguridad integrados por 72 personas que estaban a su cuidado.
Al dejar atrás a un Irán ingobernable, Mohammad Reza Pahlaví enfermó años después al ser diagnosticado con cáncer linfático.
Solo se le llegaba a ver en el Racket Club donde jugaban tenis, y el restaurante del hotel “Las Mañanitas”.
Se dice que su hijo era fan de la sopa de tortilla, pero el monarca, así comiera yogurt con fruta, prefería que se lo sirvieran en sus platos bañados de oro.
Tiempo después, dejó México, y se fue a vivir a El Cairo en Egipto, donde falleció en 1980. Siempre será recordado como el primer emperador de la antigua Persia que provocó una gran revolución en Irán, la cual pasó de ser una monarquía, a la triunfante República Islámica, hoy recientemente derrocada de la que nuestra generación ha sido testiga.
Aquí una historia más de lo que un tiempo se vivió en la historia de nuestro querido México mágico.

