Por: Héctor Herrera
Cuba sufrió este lunes un apagón total que desconectó por completo el Servicio Eléctrico Nacional (SEN), en un contexto de creciente presión energética derivada del cerco impuesto por Estados Unidos. La medida, anunciada por Donald J. Trump desde el pasado 29 de enero, contempla sanciones a naciones que vendan o suministren petróleo a la isla.
El Ministerio de Energía y Minas de Cuba informó que el corte se registró a las 13:53 horas (hora local) y que se activaron de inmediato los protocolos para el restablecimiento del servicio. En un primer reporte, el ministerio señaló que no se detectaron averías en las unidades que estaban operando al momento de la desconexión, y que los equipos de trabajo iniciaban las labores de recuperación de la red eléctrica.
A las 15:23 horas, se logró la puesta en marcha de microsistemas de energía eléctrica en diversas provincias. Seis horas más tarde, el titular de la dependencia, Vicente de la O Levy, informó que los protocolos avanzaban para restablecer la energía en las principales unidades generadoras, destacando el esfuerzo de los trabajadores que, según dijo, se sobreponen a las condiciones más adversas para garantizar el suministro.
El apagón ha tenido un impacto directo en la vida cotidiana, afectando el abastecimiento de agua, iluminación, refrigeración y telecomunicaciones, y ha generado advertencias de precaución para los residentes y visitantes en la isla. La Embajada de Estados Unidos en Cuba instó a sus ciudadanos a conservar agua, alimentos y combustible, mantener cargados los teléfonos móviles y disponer de baterías portátiles, linternas y métodos alternativos para atender necesidades médicas.
Expertos señalan que la red eléctrica cubana presenta una creciente inestabilidad, con cortes programados y no programados que se han vuelto prolongados y frecuentes en todo el país, lo que refleja la vulnerabilidad del sistema ante la presión internacional y las limitaciones de infraestructura.
El gobierno cubano enfatizó que la recuperación del servicio avanza con prioridad en los microsistemas y en los generadores principales, mientras se busca minimizar los efectos sobre la población y garantizar que los servicios esenciales vuelvan a operar con normalidad.
Este apagón nacional subraya la tensión energética y política que enfrenta la isla en medio de sanciones y restricciones internacionales, y pone en evidencia los desafíos que implica mantener la estabilidad del suministro eléctrico en condiciones de presión externa constante.