Ciudad de México.— La noche del 1 de marzo de 2026 quedó inscrita en la historia cultural de la capital. La cantante colombiana Shakira reunió a 400 mil personas en el Zócalo capitalino, la cifra más alta registrada para un concierto en vivo en la Plaza de la Constitución.
El anuncio fue realizado por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, quien destacó que la asistencia se extendió desde el Zócalo hasta el Monumento a la Revolución. Con este número, la artista superó el récord que mantenían Los Fabulosos Cadillacs, quienes congregaron a 300 mil personas en 2023, así como la marca alcanzada por Grupo Firme en 2022, con cerca de 280 mil asistentes.
Un cierre gratuito y multitudinario
El espectáculo, completamente gratuito, marcó el cierre de una intensa etapa en México tras 13 presentaciones en el Estadio GNP. Desde horas antes, autoridades informaron que la plancha del Zócalo había alcanzado su capacidad máxima, por lo que se colocaron pantallas en puntos estratégicos como la Alameda Central y el Monumento a la Revolución para que más personas pudieran seguir el concierto.
El operativo incluyó la ampliación del servicio en Metro, STE y Metrobús, además de un dispositivo especial de seguridad. De acuerdo con los primeros reportes oficiales, la jornada concluyó con saldo blanco.
Un recorrido por su historia musical
Minutos después de las 20:30 horas, la intérprete apareció en el escenario y ofreció un repertorio que combinó distintas etapas de su trayectoria. Sonaron temas como Las de la intuición, Inevitable, Ojos así y Antología, junto con éxitos recientes como Te felicito, TQG y Shakira: Bzrp Music Sessions, Vol. 53.
En un mensaje emotivo, la cantante describió la velada como "un sueño" y agradeció el respaldo del público mexicano, al que calificó como parte esencial de su historia artística. El concierto concluyó con la imagen de la artista ondeando la bandera de México frente a una multitud que coreó cada canción.
Con esta presentación, el Zócalo reafirma su lugar como uno de los escenarios públicos más importantes de América Latina. La noche no solo rompió un récord de asistencia; también consolidó el vínculo entre una figura global de la música y una audiencia que respondió con una convocatoria sin precedentes.