Colaboración Especial del Maestro Héctor Navarrete Mendoza.
Cerca de la 13:30 horas del 18 de febrero de 1913, en plena Decena Trágica, mientras Francisco I. Madero y sus colaboradores se encontraban reunidos en el Salón de Acuerdos de Palacio Nacional, irrumpieron violentamente el Teniente Coronel Teodoro Jiménez Riveroll y el Mayor Rafael Izquierdo, al mando de dos pelotones, con la orden expresa del General Victoriano Huerta de aprehender al Presidente.
Al intentar Riveroll tomar por la fuerza a Madero diciéndole que debía acompañarlos, el ambiente se tornó explosivo. Fue entonces cuando el Capitán Gustavo Garmendia, oficial del Estado Mayor Presidencial, sin dudar un instante, desenfundó su pistola y al grito inmortal de: "¡Al Presidente nadie lo toca!", disparó certeramente contra Riveroll, hiriéndolo de muerte en la sien.
Ante esto, el Mayor Izquierdo ordenó a sus soldados abrir fuego contra Madero. En ese momento de terror, el soldado Marcos Hernández se lanzó instintivamente sobre el Presidente, cubriéndolo con su propio cuerpo para protegerlo de las balas, acción que le costó la vida. Aprovechando la confusión, el también ayudante Capitán Federico Montes (quien aparece en la fotografía) reaccionó con valentía y disparó contra Izquierdo, dándole también muerte. Los soldados, al ver caer a sus mandos, huyeron despavoridos.
Restablecida momentáneamente la calma, Madero intentó buscar seguridad, pero al bajar al patio fue interceptado por fuerzas del General Aureliano Blanquet, quien finalmente lo detuvo diciéndole: "Es usted mi prisionero", a lo que Madero respondió con dignidad: "Es usted un traidor".
El Legado de Lealtad
La conducta heroica de Garmendia, Montes y Marcos Hernández quedó grabada en la historia. Su lealtad absoluta dio origen a la mística del Estado Mayor Presidencial, institución que tiene como principio sagrado la protección incondicional del Titular del Poder Ejecutivo, incluso arriesgando la propia vida.
En el México actual cada 18 de febrero, se conmemora el Día de la Lealtad en reconocimiento a estos hombres que prefirieron morir antes que fallar a su juramento.
FUENTES:
El Universal. (2013). Gustavo Garmendia, el hombre que defendió a Francisco I. Madero.

