En un intento por contener presiones inflacionarias en productos básicos, el gobierno federal acordó la renovación del Paquete contra la Inflación y la Carestía (PACIC), con el compromiso de mantener sin incrementos el precio de la tortilla y sostener el costo de la canasta básica por debajo de los 900 pesos.
La decisión se tomó tras una reunión de más de dos horas encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, en la que participaron funcionarios federales y representantes del sector alimentario. De acuerdo con asistentes, el encuentro estuvo marcado por reclamos directos a la empresa Maseca, luego de que incrementara el precio de la harina nixtamalizada, uno de los principales insumos para la elaboración de tortilla.
El secretario de Agricultura, Julio Berdegué, confirmó que no habrá aumento en este producto clave para la dieta nacional, mientras que organizaciones de tortilleros respaldaron la medida al señalar que no existen condiciones de mercado que justifiquen un alza, particularmente por la estabilidad en el precio del maíz.
Como parte del acuerdo, se mantendrá el tope de la canasta básica del PACIC —integrada por 24 productos— por debajo de los 900 pesos en tiendas de autoservicio, una meta que el gobierno ha defendido como eje central de su política para contener la carestía.
No obstante, el episodio dejó al descubierto tensiones entre el gobierno y la industria, especialmente por la actuación de Maseca, cuya política de precios fue cuestionada por autoridades federales. Se prevé incluso una reunión directa entre la presidenta y representantes de la empresa, lo que refleja un endurecimiento en la interlocución con el sector privado.
Aunque el PACIC ha sido presentado como una herramienta eficaz para moderar la inflación en alimentos, especialistas han advertido que su sostenibilidad depende en gran medida de acuerdos voluntarios con empresas, lo que limita su capacidad de control estructural sobre los precios.
En ese contexto, la decisión de frenar el alza en la tortilla —uno de los productos más sensibles para la población— también tiene un componente político relevante, al evitar un impacto directo en el bolsillo de millones de familias en un entorno económico aún presionado.
La renovación del PACIC, cuya firma formal se realizará en los próximos días, busca dar continuidad a esta estrategia. Sin embargo, el reto de fondo persiste: mantener precios contenidos sin distorsionar el mercado ni generar tensiones crecientes con los principales actores de la cadena alimentaria.
