Megabloqueo de transportistas inicia sin hora de conclusión y amenaza con paralizar vialidades clave del país

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Por: Inés Arroyo 

El paro nacional de transportistas y agricultores, programado para este lunes 6 de abril, arrancó desde las primeras horas del día con un escenario marcado por la incertidumbre: no existe una hora definida para el levantamiento de los bloqueos, lo que anticipa afectaciones prolongadas en distintas carreteras del país.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), la movilización comenzó a intensificarse a partir de las 07:00 horas, aunque las concentraciones iniciaron desde temprano con el objetivo de impactar la circulación vehicular y el traslado de mercancías.

La organización confirmó que se trata de un movimiento por tiempo indefinido, cuya duración dependerá directamente de las negociaciones que se logren con las autoridades federales. En ese sentido, no se descarta que los bloqueos se extiendan durante gran parte del día o incluso más tiempo.

Aunque no se han detallado todos los puntos de cierre, se prevén afectaciones en algunas de las principales vías federales, entre ellas las autopistas México–Querétaro, México–Puebla y México–Guadalajara, así como accesos estratégicos en el norte del país, como Nuevo Laredo. En caso de alcanzarse acuerdos, la liberación de estas vialidades sería paulatina.

La movilización responde a una serie de demandas que, según los organizadores, reflejan una crisis estructural que impacta tanto al sector transporte como al agrícola. Entre las exigencias prioritarias se encuentra el reforzamiento de la seguridad en carreteras, ante el aumento de delitos como homicidios, desapariciones y extorsiones contra operadores.

A ello se suma la exigencia de una reducción en los costos de los combustibles, particularmente la eliminación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado al diésel, así como mejoras urgentes en la infraestructura carretera y en la operación de casetas de peaje.

Por su parte, el sector agrícola demanda condiciones más justas para la producción nacional, incluyendo precios de garantía y medidas contra prácticas de importación que consideran desleales.

El movimiento, respaldado también por liderazgos del campo, busca presionar al Gobierno Federal para atender una problemática que califican como insostenible, en un contexto donde los costos operativos y la inseguridad continúan en aumento.

Mientras tanto, automovilistas y transportistas ajenos a la protesta enfrentan un panorama complejo, con bloqueos que podrían prolongarse sin un horizonte claro de solución inmediata.