Profeco detecta abusos en combustibles y anomalías en alimentos; advierte sobre precios y calidad
Por: Inés Arroyo
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) encendió alertas en su más reciente informe al 13 de abril de 2026, al evidenciar irregularidades tanto en el precio de combustibles como en la calidad de productos de consumo básico, además de reiterar la importancia de comparar precios ante la variación en mercados del país.
En materia energética, el organismo reforzó la vigilancia en estaciones de servicio para detectar cobros excesivos, al tiempo que impulsa un acuerdo para estabilizar el precio del diésel en 28 pesos por litro. Como medida de presión y transparencia, se colocan advertencias visibles en gasolineras con precios elevados, además de que se mantiene un monitoreo nacional a través de plataformas digitales.
Sobre el costo de la canasta básica, Profeco reiteró que la meta establecida es de 910 pesos semanales para una familia de cuatro personas. Sin embargo, los precios detectados a nivel nacional reflejan una brecha significativa, con costos que van desde los 795.80 hasta los 957.10 pesos, lo que evidencia disparidades entre establecimientos.
Uno de los hallazgos más relevantes se centra en productos dirigidos a menores de edad. De acuerdo con el análisis de calidad publicado en la Revista del Consumidor, algunas presentaciones de Great Value no pueden considerarse leche, debido a que contienen grasa vegetal en su composición.
Asimismo, el estudio detectó discrepancias en el contenido de azúcar en diversas marcas. Productos de Vaca Blanca presentan niveles que superan incluso el doble de lo declarado, mientras que líneas de Kellogg’s también rebasan los valores reportados en sus etiquetas.
Ante este panorama, la Procuraduría subrayó que la comparación de precios sigue siendo una herramienta clave para el ahorro familiar, ya que productos básicos pueden variar considerablemente de un establecimiento a otro, con diferencias que alcanzan hasta 29 pesos por kilo.
El informe pone sobre la mesa no solo la necesidad de fortalecer la supervisión, sino también de fomentar un consumo informado en un contexto donde los precios y la calidad continúan siendo factores determinantes para millones de hogares.