El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo preliminar con Irán que incluye un cese al fuego temporal de dos semanas, luego de haber amenazado horas antes con un ataque militar de gran escala contra ese país.
De acuerdo con el mandatario, la decisión se tomó tras recibir una propuesta de diez puntos por parte de Irán, la cual consideró una base viable para avanzar hacia un acuerdo definitivo. La tregua está condicionada a la apertura “completa, inmediata y segura” del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global.
El anuncio se dio poco antes de que venciera el plazo impuesto por Washington para iniciar una ofensiva, lo que evitó una posible escalada militar en Medio Oriente. Según reportes, tanto Irán como Israel habrían aceptado la suspensión temporal de hostilidades.
Trump aseguró que su administración ha cumplido los objetivos militares planteados y que el periodo de dos semanas permitirá concluir negociaciones orientadas a una paz duradera en la región.
Sin embargo, la decisión ocurre en medio de fuertes críticas dentro de Estados Unidos, donde legisladores y figuras públicas condenaron las amenazas previas del presidente, calificándolas como una posible violación al derecho internacional.
La congresista Alexandria Ocasio-Cortez señaló que las declaraciones del mandatario constituyen una “amenaza de genocidio”, mientras que el senador Bernie Sanders acusó que las acciones del gobierno podrían implicar crímenes de guerra.
Incluso dentro de sectores conservadores surgieron voces de alarma. El comentarista Tucker Carlson advirtió sobre el riesgo de una escalada mayor, mientras que algunos legisladores republicanos consideraron que un ataque sería un error grave.
En el ámbito político, el líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, urgió al Congreso a intervenir para frenar cualquier acción militar que pudiera derivar en un conflicto de mayores dimensiones.
Analistas señalan que la presión interna e internacional habría influido en la decisión de Washington de suspender la ofensiva, en un contexto de creciente preocupación por el impacto humanitario y geopolítico de una posible guerra.
Con la tregua en marcha, las negociaciones entre ambas naciones entran en una fase clave que podría definir el rumbo del conflicto en Medio Oriente en las próximas semanas.