La Procuraduría Federal del Consumidor alertó sobre la influencia creciente de la publicidad en los hábitos de consumo de niñas, niños y adolescentes, y subrayó la importancia del diálogo familiar para fomentar decisiones informadas desde la infancia.
De acuerdo con el organismo, el hogar es el primer espacio donde se construyen las conductas relacionadas con el consumo, ya que las infancias tienden a imitar patrones y desarrollar preferencias basadas en el entorno cercano. Sin embargo, la exposición constante a contenidos publicitarios en televisión, internet, redes sociales, videojuegos e incluso a través de influencers ha modificado de manera significativa estos procesos.
En un análisis publicado en la Revista del Consumidor, elaborado en colaboración con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, se destaca que el marketing digital ha ganado terreno debido a su bajo costo y amplio alcance, lo que permite dirigir mensajes de forma efectiva hacia públicos infantiles.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indican que en México cerca de 8 millones de niñas y niños en edad escolar, así como 12 millones de adolescentes, utilizan internet, lo que incrementa su exposición a campañas publicitarias diseñadas para captar su atención.
Un estudio realizado por UNICEF y el Instituto Nacional de Salud Pública reveló que el 69 por ciento de este sector ha estado expuesto a anuncios de alimentos y bebidas, de los cuales más del 95 por ciento promocionan productos con bajo valor nutricional, como comida rápida, dulces y bebidas azucaradas.
Asimismo, se identificó que más del 75 por ciento de niñas y niños han solicitado a sus cuidadores la compra de productos vistos en internet, lo que evidencia el impacto directo de la publicidad en las decisiones de consumo familiar.
Ante este panorama, Profeco recomendó promover conversaciones abiertas sobre el consumo, explicar a las infancias que no todo lo anunciado es necesario y reflexionar sobre las implicaciones en la salud y la economía del hogar.
El organismo enfatizó que fomentar hábitos responsables desde edades tempranas no solo contribuye al bienestar físico, sino que también fortalece la formación de consumidores críticos y conscientes en el futuro.