Blanca Yassahara Cruz García fue elegida para encabezar provisionalmente el Instituto Nacional Electoral (INE), luego de la renuncia de Guadalupe Taddei, en un relevo que se produce en medio de señalamientos periodísticos sobre presuntas irregularidades administrativas dentro del organismo.
De acuerdo con información publicada por El Financiero el 27 de octubre, las consejerías electorales alcanzaron un acuerdo unánime para proponer a Cruz García como presidenta provisional, con un periodo estimado de cuatro a cinco semanas. La decisión sería sometida a votación en una sesión extraordinaria del Consejo General programada para las 19:00 horas de ese día.
Cruz García se desempeñaba como consejera electoral del INE. Antes de incorporarse al organismo nacional, presidió el Instituto Electoral del Estado de Puebla, responsabilidad para la que fue designada en 2022.
Su posible llegada temporal a la presidencia ocurre después de que Guadalupe Taddei anunciara que dejaría el cargo y presentara su renuncia ante la Cámara de Diputados el 26 de octubre. La funcionaria había sido designada consejera presidenta en abril de 2023.
En su comunicado, Taddei sostuvo que su decisión respondía a la convicción de que la protección del Instituto debía estar por encima de intereses coyunturales o personales. También se refirió a las publicaciones que circularon en medios de comunicación y redes sociales sobre presuntas irregularidades, y señaló que las versiones difundidas debían verificarse y corroborarse.
Entre los señalamientos reportados se encuentran posibles conflictos de interés y presuntas operaciones relacionadas con proveedores del organismo electoral. No obstante, la existencia de publicaciones o investigaciones periodísticas no constituye, por sí misma, una determinación de responsabilidad.
El cambio en la presidencia se presenta durante el proceso electoral federal 2026-2027, en el que se renovarán cargos legislativos federales y gubernaturas, entre otros puestos de elección popular. Por ello, la conducción del INE adquiere especial relevancia para la organización y el desarrollo de los comicios.
La duración prevista para el encargo de Cruz García apunta a una solución temporal mientras se define la continuidad institucional. La confirmación formal de su nombramiento y los términos de su responsabilidad deben establecerse a partir de los acuerdos oficiales del Consejo General.
El relevo abre una nueva etapa en la dirección del Instituto, en un momento en que la transparencia administrativa y la certeza sobre sus procedimientos forman parte del escrutinio público. Las acusaciones relacionadas con la gestión anterior deberán esclarecerse por las vías correspondientes, sin anticipar conclusiones sobre responsabilidades que aún no estén acreditadas.
