Mariposa Monarca certifica éxito del huerto biocultural en la ENCRyM
Por: Héctor Herrera
Un pequeño oasis de flora y fauna se ha consolidado en pleno corazón de la Ciudad de México. El huerto biocultural de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) "Manuel del Castillo Negrete" celebra su primer año de operación con resultados sobresalientes, destacados por la presencia de la mariposa monarca, que dejó huevecillos, orugas y crisálidas en el espacio.
El proyecto, impulsado por las académicas Martha Lameda-Díaz Osnaya, Iraís Velasco Figueroa y Perla García Hernández, forma parte del Programa de Cultura Ambiental de la ENCRyM, implementado desde 2023, y busca demostrar que lo cultural y lo natural son inseparables. "El huerto surgió como extensión de un taller de polinizadores y de un compostero ya existente, integrando educación y conservación en un solo espacio", explica Lameda-Díaz.
Tras un estudio para identificar la zona con mejor microclima dentro del centro académico, se destinó un área de ocho por seis metros, ubicada al suroeste y antes usada como estacionamiento, para iniciar la siembra de vegetales y plantas nativas. Hoy se cosechan rábano, ajo, perejil, cilantro, chícharo y acelga, mientras especies como bugambilia, cola de caballo y cempasúchil enriquecen el espacio.
El huerto no solo se ha convertido en refugio de vegetales, sino también de fauna. Colibríes, mariposas nativas y Mantis religiosa conviven en el lugar, mientras que la llegada de la mariposa monarca indica que las condiciones del huerto son idóneas. "Estamos en contacto con especialistas de la UNAM y otros biólogos para asegurar su cuidado", agrega Velasco Figueroa.
La comunidad estudiantil aprovecha el huerto para prácticas de dibujo científico y artístico, elaboración de biopreparados naturales para el control de plagas, e incluso para aprender sobre sustancias como la baba de nopal, empleada en la conservación de bienes históricos. Además, se realizan visitas a la zona chinampera de Xochimilco y, de manera voluntaria, vecinos de la colonia San Diego Churubusco participan en el cuidado del huerto.
De cara al futuro, las académicas prevén ampliar el espacio biocultural e instalar terrazas verdes en la escuela, con el objetivo de sumar esfuerzos con otras instancias del Instituto Nacional de Antropología e Historia, como la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural y el Museo Nacional de las Intervenciones. Estas acciones también se alinean con el Programa Jardines para la Vida de la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México, que promueve la reintroducción de especies nativas para proteger a polinizadores, como el colibrí, y reforzar la conexión con la tradición prehispánica de la región.
El huerto de la ENCRyM demuestra que, incluso en la metrópolis, es posible conjugar educación, conservación y biodiversidad, creando espacios donde lo cultural y lo natural florecen de manera conjunta.