Las y los Diputados de la Transformación del Congreso de la Ciudad de México manifestaron su rechazo a la intervención militar realizada por Estados Unidos en territorio venezolano, al considerar que se trata de una acción unilateral que vulnera la soberanía de una nación latinoamericana. El posicionamiento se alinea con la postura del Gobierno de México, que ha reiterado su defensa del derecho internacional y de la solución pacífica de los conflictos.
En el pronunciamiento, las y los legisladores señalaron que la historia de América Latina y el Caribe demuestra que la intervención militar extranjera no ha traído estabilidad ni bienestar a los pueblos. Por el contrario, afirmaron que este tipo de acciones ha generado escenarios prolongados de desestabilización, pobreza, división social y sufrimiento humano, cuyas consecuencias perduran por generaciones.
Desde su responsabilidad como representantes populares, subrayaron que la paz es un elemento indispensable para el desarrollo de las sociedades, la gobernabilidad y la protección de los derechos humanos. Advirtieron que la guerra y la intervención armada suelen derivar en desplazamientos forzados, crisis humanitarias y retrocesos en las libertades y derechos conquistados por los pueblos.
El posicionamiento también retoma los principios que rigen la política exterior mexicana, establecidos en la Constitución, entre ellos la no intervención, el respeto a la autodeterminación de los pueblos y la resolución pacífica de las controversias. Para las y los diputados, estos principios mantienen plena vigencia y deben guiar la actuación de la comunidad internacional ante cualquier conflicto.
Como parte de su mensaje, recordaron las palabras de Benito Juárez, Benemérito de las Américas, al destacar que el respeto al derecho ajeno es la base de la paz y que el uso de la fuerza no puede ser un mecanismo legítimo para resolver diferencias entre naciones. Consideraron que estas ideas siguen siendo fundamentales en el contexto internacional actual.
Finalmente, las y los Diputados de la Transformación hicieron un llamado al diálogo y a la negociación como las únicas vías legítimas para resolver las tensiones entre Estados. Reiteraron que América Latina y el Caribe deben preservarse como una zona de paz y expresaron su solidaridad con el pueblo venezolano, así como con las comunidades mexicanas que residen en ese país.
El pronunciamiento concluye con un mensaje enfático a favor de la paz, la soberanía de los pueblos y el respeto irrestricto al derecho internacional como bases para una convivencia pacífica entre naciones.