Sismo de magnitud 5 en Guerrero deja saldo blanco y activa protocolos de revisión


Por: Héctor Herrera 
La madrugada del 16 de enero de 2026, un sismo de magnitud final 5 sacudió el estado de Guerrero, con epicentro ubicado a 17 kilómetros al suroeste de San Marcos, según información del Servicio Sismológico Nacional (SSN). El movimiento telúrico se registró a las 00:42:56 horas, y hasta el momento no ha dejado personas lesionadas ni daños en la infraestructura estratégica del país. 
La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) informó que la respuesta fue inmediata. La coordinadora nacional, Laura Velázquez Alzúa, estableció comunicación con la presidenta Claudia Sheinbaum para notificar sobre el sismo y confirmar el despliegue de los protocolos de actuación en los tres órdenes de gobierno. 
Además, la CNPC mantuvo contacto directo con la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, quien ordenó la movilización de elementos de Protección Civil y de Seguridad Pública Estatal para evaluar posibles afectaciones en la zona epicentral y municipios cercanos. Tras los recorridos realizados por la Unidad Operativa de la Región Costa Chica y la Policía Estatal, se reporta "Sin Novedad" y condiciones de normalidad en los municipios de San Marcos, Las Vigas, Cuautepec, Copala, Marquelia, San Luis Acatlán, Juchitán y Azoyú
En la Ciudad de México, aunque el sismo fue imperceptible, se activaron los altavoces del C5 y el sistema de alertamiento en telefonía celular, cumpliendo con los procedimientos establecidos por la normativa vigente. Los protocolos de revisión concluyeron sin incidentes, reafirmando la eficacia de los mecanismos de prevención y respuesta. 
La CNPC destacó que el monitoreo de la situación se mantiene de manera permanente y reiteró la importancia de que la población siga información únicamente de fuentes oficiales, como @CNPCmx y @sismologicomx, para evitar rumores o información falsa. 
Aunque el sismo no provocó consecuencias graves, el evento subraya la relevancia de la cultura de la prevención, la preparación constante ante fenómenos naturales y la importancia de los protocolos de protección civil, que permiten actuar de manera rápida y coordinada ante cualquier eventualidad sísmica.