La reunión tuvo como objetivo revisar el estado técnico y administrativo del expediente, un paso determinante para que la obra pueda avanzar a la fase de licitación. El puente no solo representa una intervención vial; se trata de una infraestructura estratégica que busca resolver problemas de tránsito en una zona con alta circulación y condiciones geográficas complejas.
De acuerdo con el procedimiento establecido, el proyecto requiere dictámenes estructurales, revisión de cálculos de ingeniería y cumplimiento de lineamientos estatales y federales. Entre ellos destaca la gestión ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua), indispensable cuando una construcción impacta un cauce o zona con características hidráulicas específicas. Esta validación garantiza seguridad, viabilidad técnica y apego a la normativa ambiental.
El puente La Romera ha sido considerado prioritario debido a su potencial para reducir tiempos de traslado, mejorar la conectividad entre comunidades y disminuir riesgos para conductores y peatones, especialmente en temporadas de lluvia. Además, forma parte de una estrategia más amplia enfocada en fortalecer la movilidad urbana y atender rezagos históricos en infraestructura vial.
El seguimiento ante la SIPDUS confirma que la obra se encuentra en una etapa decisiva. Sin la validación técnica y presupuestal correspondiente, ningún proyecto puede consolidarse; por ello, la coordinación entre el municipio y el gobierno estatal resulta clave para que los tiempos administrativos no retrasen su arranque.
Más allá del anuncio político, el avance del puente La Romera dependerá del cumplimiento estricto de cada requisito técnico. De concretarse, se convertirá en un punto de conexión fundamental para la zona y en un referente de planeación urbana con impacto directo en la seguridad y calidad de vida de la población.