México reafirma su papel como eje articulador de capitales entre América Latina, Norteamérica y Europa. De acuerdo con el análisis "México, el trampolín de las empresas latinoamericanas en el mundo", elaborado por el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI) y el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI), el país no solo destaca como destino relevante de inversión extranjera directa, sino también como plataforma para proyectar inversiones hacia terceros mercados.
El estudio subraya que México es el país latinoamericano con mayores inversiones acumuladas en Europa y, particularmente, el principal inversor de la región en España, con un monto que asciende a 35,150 millones de dólares. Esta cifra lo posiciona como el socio latinoamericano más sólido en uno de los mercados estratégicos del continente europeo.
En un escenario internacional marcado por la reconfiguración geoeconómica, el documento identifica a México como el principal origen de empresas latinoamericanas que utilizan a España como trampolín para su expansión. De las 312 firmas analizadas que operan bajo este esquema, 118 son de origen mexicano, lo que confirma la centralidad del país en la arquitectura empresarial iberoamericana.
Este fenómeno impulsa el modelo de empresa multi-iberoamericana: corporaciones con raíces en la región que operan con estructuras complejas y presencia consolidada a ambos lados del Atlántico. Lejos de limitarse al mercado interno, el empresariado mexicano ha construido una red de operaciones internacionales que evidencia madurez corporativa y capacidad de adaptación a nuevos entornos.
Las cifras refuerzan esta tendencia. México es el tercer país de América Latina con mayor número de empresas matrices, al contabilizar 2,431, y encabeza la lista en cuanto a filiales en el exterior, con 6,416. Estos datos reflejan un alto grado de internacionalización y sofisticación empresarial.
En el plano regional, México también se posiciona como el tercer mayor inversionista en América Latina. Sus principales destinos de capital son Brasil, Perú y Colombia, consolidando así su presencia en los mercados estratégicos del continente.
El análisis concluye que México no solo funge como receptor de capital extranjero, sino como articulador de flujos de inversión que conectan continentes, fortaleciendo su papel como economía puente en un contexto global cada vez más competitivo y fragmentado.