Por: Héctor Herrera
La calificadora S&P Global Ratings advirtió que el riesgo crediticio mundial podría incrementarse de manera significativa si el conflicto armado en Oriente Medio continúa escalando y se prolonga durante los próximos meses, lo que podría afectar a gobiernos, empresas y mercados financieros.
En un análisis titulado "Implicaciones crediticias de la guerra en Oriente Medio", la agencia señaló que, aunque hasta ahora las interrupciones en las cadenas de suministro han sido limitadas, un escenario de mayor tensión podría provocar disrupciones más severas en el comercio global y una fuerte volatilidad en los mercados energéticos.
Uno de los puntos críticos identificados es el posible impacto en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo a nivel mundial. La calificadora explicó que cierres prolongados o bloqueos en esta zona podrían generar problemas logísticos y presiones adicionales sobre los precios de la energía.
La agencia indicó que las economías y sectores más expuestos a exportaciones serían los más sensibles al deterioro de las condiciones financieras, especialmente en un contexto de incertidumbre geopolítica. Entre los más vulnerables se encuentran gobiernos regionales, empresas, bancos, proyectos de infraestructura y mercados emergentes.
Para evaluar el impacto potencial del conflicto, el informe plantea tres escenarios de estrés, basados en distintos niveles de duración e intensidad de las hostilidades. Según la calificadora, una prolongación del conflicto podría incrementar las presiones sobre los balances financieros de entidades públicas y privadas, además de debilitar la confianza de inversionistas y consumidores.
La advertencia de S&P se suma a recientes alertas de organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que han señalado que las tensiones geopolíticas y comerciales representan un riesgo creciente para la estabilidad económica global.