En un contexto marcado por el aumento de contingencias ambientales y una temporada de ozono que podría extenderse más de lo habitual en 2026, autoridades federales y locales acordaron reforzar la coordinación para atender uno de los problemas más persistentes de la Zona Metropolitana del Valle de México: la calidad del aire.
Durante una reunión técnica encabezada por la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, junto con la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, y la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, se presentó un paquete de propuestas orientadas a reducir contaminantes atmosféricos en la región metropolitana, donde habitan más de 22 millones de personas.
El encuentro, realizado en coordinación con la Comisión Ambiental de la Megalópolis Comisión Ambiental de la Megalópolis, puso sobre la mesa la necesidad de abandonar medidas aisladas y avanzar hacia una estrategia integral que permita atacar las fuentes de contaminación desde distintos frentes: transporte, industria, energía y gestión urbana.
Un problema que se adelanta en 2026
Uno de los datos más relevantes expuestos durante la sesión es que las concentraciones de contaminantes comenzaron a incrementarse desde enero de 2026, lo que ya ha derivado en cinco contingencias ambientales en lo que va del año. De mantenerse condiciones como altas temperaturas, radiación solar intensa y escasa dispersión atmosférica, la temporada de ozono podría extenderse incluso hasta finales de junio.
Este comportamiento anticipado encendió alertas entre autoridades ambientales, que reconocieron la urgencia de ajustar programas y mecanismos de respuesta.
Movilidad y emisiones: el eje del problema
Durante su intervención, Alicia Bárcena subrayó que la gestión de la calidad del aire debe sostenerse en una política coordinada y no fragmentada. Destacó que México ya cuenta con una base institucional en la materia, pero insistió en que el reto actual es elevar su efectividad con acciones medibles y aplicables.
Por su parte, Clara Brugada enfatizó el peso del transporte en la contaminación de la zona metropolitana. Recordó que los traslados diarios de millones de personas dependen en gran medida del automóvil particular, lo que agrava la emisión de contaminantes. En este sentido, destacó proyectos de movilidad como el Trolebús Mexiquense Chalco–Santa Marta, el Tren Suburbano hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y el papel central del Metro como eje de transporte sustentable.
Desde el Estado de México, Delfina Gómez destacó la inversión en sistemas como el Mexibús eléctrico y el Mexicable, además de obras viales que buscan reducir tiempos de traslado. Subrayó que estas acciones forman parte de una estrategia de movilidad más limpia, con énfasis en infraestructura de bajo impacto ambiental.
Propuestas para reducir contaminantes
Entre las principales medidas discutidas se encuentran la posible evolución del programa Hoy No Circula, así como ajustes al programa de contingencias ambientales. También se planteó fortalecer la verificación vehicular, homologar la calidad de combustibles en la región, controlar fugas de gas LP y regular motocicletas nuevas para reducir emisiones.
Otros puntos incluyen el control de quemas agrícolas, el impulso a la reforestación, campañas de comunicación durante episodios de alta contaminación y acciones orientadas a proteger la salud de la población.
Las autoridades coincidieron en que estas medidas deben ser evaluadas técnicamente para determinar su viabilidad y su impacto real en la población antes de su implementación.
Hacia una estrategia metropolitana
Al cierre del encuentro, la titular de la Semarnat solicitó integrar y clasificar todas las propuestas para su análisis conjunto con equipos técnicos federales y estatales. El objetivo, dijo, es construir una estrategia metropolitana que no solo atienda emergencias ambientales, sino que reduzca de forma estructural la generación de contaminantes.
En la reunión participaron también especialistas del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, así como funcionarios de los gobiernos de la Ciudad de México y del Estado de México, quienes coincidieron en la necesidad de mantener un esquema permanente de coordinación.
Con este acuerdo, las autoridades buscan transitar de la reacción a la prevención en materia ambiental, en una de las regiones más complejas del país en términos de calidad del aire.