Por: Héctor Herrera
La conferencia matutina de este lunes estuvo marcada por un tono de gravedad. La presidenta Claudia Sheinbaum centró buena parte de su mensaje en el descarrilamiento del Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, ocurrido en Oaxaca, un hecho que dejó personas fallecidas y decenas de heridos, y que ha encendido alertas sobre la seguridad de una de las obras estratégicas del país.
Desde Palacio Nacional, la mandataria expresó condolencias a las familias de las víctimas y aseguró que el Gobierno de México no minimizará lo ocurrido. Subrayó que la prioridad inmediata es la atención integral a las personas afectadas, tanto en el ámbito médico como en el acompañamiento institucional a sus familiares. En ese sentido, informó que ya se activaron los seguros correspondientes y los mecanismos de apoyo directo.
Sheinbaum detalló que, tras el accidente, se desplegaron protocolos de emergencia con la participación de autoridades federales y estatales, así como personal especializado de la Secretaría de Marina, que ha brindado apoyo en labores de rescate, atención médica y resguardo de la zona. De acuerdo con lo expuesto, las personas lesionadas fueron trasladadas de manera oportuna a hospitales cercanos y continúan bajo supervisión médica.
Uno de los puntos centrales de la mañanera fue el anuncio de que la Fiscalía General de la República (FGR) encabezará una investigación exhaustiva para esclarecer las causas del descarrilamiento. La presidenta fue enfática al señalar que no habrá conclusiones anticipadas y que se llegará "hasta donde sea necesario" para determinar si existieron fallas técnicas, errores humanos o posibles omisiones en la operación y mantenimiento de la infraestructura ferroviaria.
Asimismo, dejó claro que las operaciones del Tren Interoceánico no se reanudarán hasta que existan garantías plenas de seguridad. "No se trata solo de reparar un tramo, sino de revisar de manera integral las condiciones del sistema", señaló, al tiempo que remarcó la importancia de mantener la confianza de la población en un proyecto considerado clave para el desarrollo del sur-sureste del país.
Como parte de las acciones inmediatas, Sheinbaum anunció que viajará a Oaxaca para supervisar personalmente la atención a las víctimas y el avance de las investigaciones. El recorrido, dijo, busca no solo evaluar los daños materiales, sino escuchar directamente a las autoridades locales y a las familias afectadas.
La mañanera de este lunes dejó en claro que el accidente representa un desafío político y operativo para el nuevo gobierno federal. Más allá del impacto humano, el caso pone bajo escrutinio la seguridad de una obra emblemática y obliga a una respuesta que combine sensibilidad, transparencia y rigor técnico. La evolución de las investigaciones y las decisiones que se tomen en los próximos días serán clave para definir el rumbo del proyecto y la narrativa pública en torno a este episodio.