Cuando el rescate se vuelve urgente: el caso de los perros de Cuajimalpa


Por: Inés Arroyo 

La conferencia de prensa sobre bienestar animal en la Ciudad de México dejó un mensaje contundente: el operativo realizado en el llamado Refugio Franciscano, en la alcaldía Cuajimalpa, fue una acción de emergencia sustentada en la ley y motivada por una situación crítica que ponía en riesgo la vida de cientos de animales. Lejos de un despojo o una acción arbitraria, las autoridades insistieron en que se trató de un rescate histórico derivado de una orden judicial, producto de una investigación por presunto maltrato animal y omisiones graves en su cuidado.

Durante el encuentro con medios, se detallaron las condiciones en las que fueron encontrados los animales. Los reportes oficiales documentaron un escenario alarmante: hacinamiento extremo, infestación de ratas, acumulación de heces y orina, alimentos contaminados, medicamentos caducados y la operación de un crematorio clandestino. A ello se sumaba el estado de salud de los perros, muchos de ellos con desnutrición severa, enfermedades dermatológicas, tumores y heridas abiertas. Antes del operativo realizado el 7 de enero, 21 animales ya habían muerto como consecuencia directa de estas condiciones.

En total, fueron rescatados y trasladados 858 caninos, cuya ubicación y estado actual fueron precisados con cifras claras. De acuerdo con la información oficial, 304 perros se encuentran en el refugio del Ajusco, 371 en instalaciones de la Brigada de Vigilancia Animal en Xochimilco y 183 en un refugio temporal habilitado en la Utopía de la alcaldía Gustavo A. Madero. En estos espacios reciben atención veterinaria permanente, alimentación adecuada dos veces al día, esquemas de vacunación y acompañamiento de especialistas en comportamiento animal para atender también su recuperación emocional.

Más allá de la emergencia, el gobierno capitalino presentó una agenda de mediano y largo plazo en materia de bienestar animal. Entre los compromisos anunciados destaca la construcción de una clínica veterinaria en cada una de las 100 Utopías, la creación de un hospital veterinario central y un gran albergue denominado "Utopía Canina", que se prevé esté listo en un plazo aproximado de cuatro meses. Asimismo, se informó que la próxima semana se enviará una iniciativa de ley para regular la operación de refugios de animales, con el objetivo de establecer estándares mínimos de funcionamiento y evitar que se repitan casos como el de Cuajimalpa. Una vez que los perros rescatados se encuentren médicamente estables, se organizarán jornadas masivas de adopción.

Otro punto central de la conferencia fue la aclaración sobre el predio donde operaba el refugio. Las autoridades subrayaron que se trata de un conflicto legal entre particulares —la Fundación Antonio Haghenbeck y el Refugio Franciscano— y que el Gobierno de la Ciudad de México no es parte de esa disputa ni tiene interés alguno en el inmueble. En ese sentido, se dejó en claro que no se otorgará autorización para desarrollos inmobiliarios en el terreno.

Finalmente, se desmintieron versiones difundidas en redes sociales y algunos espacios informativos. No hay animales desaparecidos: los 858 perros fueron registrados y su traslado está debidamente certificado. También se negó de manera categórica que los animales alojados en la Utopía GAM vayan a ser sacrificados; su estancia ahí es temporal y forma parte del proceso para su recuperación y posterior adopción.

La narrativa oficial busca colocar el operativo en su justa dimensión: una intervención de emergencia para salvar vidas. Como en un edificio en ruinas al que entra un equipo médico, la prioridad —insistieron las autoridades— no fue la propiedad del lugar, sino rescatar a quienes estaban en peligro inmediato y brindarles atención para que, eventualmente, puedan acceder a un entorno digno y seguro.