Por: Héctor Herrera
La industria de vehículos pesados en México cerró 2025 con resultados que la propia Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT) calificó como "catastróficos". La producción, exportación y ventas registraron descensos de doble dígito, los más severos desde la pandemia de COVID-19.
Durante el año pasado, las plantas mexicanas ensamblaron 138,954 camiones, frente a 213,241 unidades en 2024, lo que representa una caída del 34.8%. En el ámbito internacional, las exportaciones disminuyeron 28.6%, con 113,931 vehículos pesados enviados al extranjero, comparados con 159,466 unidades en 2024.
El mercado interno también sufrió retrocesos significativos. Las ventas al menudeo cayeron 31.6%, con 39,836 unidades comercializadas, mientras que las ventas al mayoreo se redujeron a 30,673 unidades, frente a 67,704 en 2024. Según expertos, estos resultados reflejan que se dejó de vender uno de cada tres camiones en el país.
La caída se atribuye a varios factores: la incertidumbre por el T-MEC, la relación comercial con Estados Unidos y, sobre todo, el incremento de importaciones de camiones usados que compiten directamente con la producción nacional. Según Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), factores como tipo de cambio o tasas de interés no explican la magnitud de la caída.
Ante este escenario, tanto la ANPACT como la AMDA anunciaron que presentarán al gobierno federal una propuesta para elevar el arancel a la importación de camiones usados del 10% al 50%, con el objetivo de proteger al mercado nacional y reactivar la renovación vehicular.
La industria de vehículos pesados, vital para el transporte de mercancías y la economía del país, enfrenta ahora el desafío de recuperar producción y ventas, mientras se adapta a un mercado marcado por la competencia de importaciones y la volatilidad de la relación comercial con Estados Unidos.