Por: Héctor Herrera
México y Brasil continúan siendo las economías clave para el futuro de América Latina y el Caribe. No obstante, los inversionistas mantienen una postura prudente ante la falta de certidumbre para comprometer capital de largo plazo en la región. Así lo advierte la más reciente encuesta del Foro Económico Mundial (WEF), difundida en la antesala del Foro de Davos 2026.
El sondeo, aplicado a economistas en jefe de organismos internacionales y grandes instituciones financieras, revela que el 71% prevé cautela en la llegada de inversiones hacia Argentina, Brasil y México durante este año. La cifra representa un cambio relevante frente a septiembre pasado, cuando solo el 34% compartía esta percepción, lo que evidencia un deterioro en el ánimo de los mercados en un periodo corto.
Pese a esta reserva, los especialistas coinciden en que México y Brasil marcarán las perspectivas de largo plazo de la región. Sin embargo, identifican tres factores que hoy limitan la confianza: la sobrevaluación del peso, la falta de continuidad en las reformas y las tensiones sociales. Estos elementos, señalan, dificultan la planeación y reducen la disposición a asumir riesgos de largo plazo.
En el ámbito del crecimiento económico, la visión es moderadamente positiva. El 70% de los encuestados estima que América Latina y el Caribe registrarán un crecimiento moderado del Producto Interno Bruto en 2026, una mejora notable frente a las expectativas de finales del año pasado. Aun así, persisten las dudas: el 21% anticipa un desempeño débil y solo el 9% considera viable un crecimiento sólido.
Respecto a la inflación, la mayoría de los economistas —68%— prevé una tendencia de moderación, aunque un 19% advierte que podrían mantenerse presiones al alza. En línea con este escenario, el 69% espera que la política monetaria permanezca sin cambios, mientras que una minoría contempla ajustes adicionales.
Un punto que limita las expectativas de largo plazo es el impacto de la inversión en Inteligencia Artificial. A diferencia de Estados Unidos y China, donde se percibe como un motor clave del crecimiento, América Latina figura entre las regiones donde su efecto sería marginal.
El balance del WEF es claro: la región avanza, pero lo hace en medio de señales mixtas. México y Brasil siguen siendo referentes estratégicos, aunque la falta de definiciones estructurales mantiene al capital global a la espera de condiciones más claras.