Por: Héctor Herrera
Uno de los puntos centrales fue la conversación telefónica que sostuvo con el presidente estadounidense, Donald Trump, en un contexto de tensiones derivadas de declaraciones recientes sobre seguridad regional. Sheinbaum confirmó la llamada y subrayó que el diálogo se dio en términos firmes y respetuosos. En ese marco, reiteró que México no aceptará ningún tipo de intervención militar extranjera en su territorio, al tiempo que dejó abierta la puerta a la cooperación en materia de seguridad.
La presidenta explicó que la relación con Estados Unidos se mantendrá bajo los principios de coordinación, colaboración y respeto mutuo, particularmente en temas como el combate al tráfico de drogas y el comercio bilateral. En este sentido, destacó que las acciones implementadas por el gobierno mexicano han tenido resultados, entre ellos una reducción significativa en el cruce de fentanilo hacia Estados Unidos, lo que, dijo, demuestra que la estrategia de seguridad puede avanzar sin comprometer la soberanía nacional.
Durante la conferencia, Sheinbaum insistió en que la postura de su administración no es de confrontación, sino de defensa del Estado mexicano. "La soberanía no está en negociación", fue el mensaje político que buscó fijar, tanto hacia el exterior como en el ámbito interno, en un momento en el que la relación con Washington vuelve a ocupar el centro del debate público.
En el plano nacional, la mandataria también se refirió a la agenda legislativa. Adelantó que sostendría reuniones con legisladores de Morena para avanzar en la discusión de la reforma electoral, uno de los temas prioritarios para el gobierno en este inicio de año. Aunque no dio detalles sobre el contenido específico de la propuesta, señaló que se trabaja en los tiempos y consensos necesarios para su análisis en el Congreso.
La conferencia, que por ajustes de agenda se realizó en un horario distinto al habitual, dejó ver una estrategia discursiva orientada a marcar límites claros en política exterior, reforzar la narrativa de resultados en seguridad y mantener el impulso de las reformas estructurales del nuevo gobierno. En conjunto, la mañanera del 12 de enero funcionó como un mensaje de definición política: cooperación sí, subordinación no, y una agenda interna que avanza en paralelo al escenario internacional.