Sarampión en aumento: que cubrebocas protegen y cuáles no en México.


Por: Inés Arroyo 

El sarampión vuelve a encender las alertas sanitarias en México. En las últimas semanas, el número de contagios ha registrado un incremento, especialmente entre menores de cuatro años, el grupo más vulnerable ante este virus altamente contagioso. Frente a este panorama, las autoridades de salud han reforzado medidas preventivas, entre ellas, el uso obligatorio de cubrebocas en algunas regiones del país.

El sarampión se transmite con facilidad a través de las secreciones respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o incluso hablar. Fiebre, tos persistente, escurrimiento nasal, conjuntivitis y la aparición de un característico salpullido son algunos de los síntomas más comunes. La tos, en particular, favorece la propagación del virus por el aire, lo que eleva el riesgo de contagio en espacios cerrados o concurridos.

Especialistas y autoridades coinciden en que la vacunación es la herramienta más eficaz para prevenir la enfermedad. Sin embargo, el uso de cubrebocas representa una barrera adicional que puede reducir significativamente la transmisión, siempre y cuando se utilice el tipo adecuado.

Un análisis respaldado por la Universidad de Guanajuato, así como información de la BBC y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), advierte que no todos los cubrebocas disponibles en el mercado ofrecen la misma protección. Algunos modelos, pese a su popularidad, presentan una efectividad muy limitada.

Entre los no recomendados se encuentran los cubrebocas de esponja, fabricados generalmente con nylon o lana, cuya capacidad de filtrado es prácticamente nula. Los cubrebocas de carbón activado apenas ofrecen un 10% de protección frente a partículas virales, mientras que el uso exclusivo de caretas resulta insuficiente, ya que los aerosoles pueden ingresar por los costados o la parte inferior.

En contraste, existen opciones con alta capacidad de filtración. Los cubrebocas KN-95 destacan por bloquear hasta el 95% de partículas virales; los quirúrgicos de tres capas ofrecen una protección similar y son recomendados en contextos de contacto cercano. También sobresalen los modelos FFP1, FFP2 y KF-94, diseñados con múltiples capas de material especializado que permiten una filtración superior.

Los cubrebocas de tela pueden ser una alternativa solo si cuentan con al menos dos capas y un ajuste adecuado al rostro, aunque su nivel de protección varía según el material. En cuanto a las caretas, los estudios indican que reducen las gotas grandes, pero no sustituyen al cubrebocas, especialmente frente a aerosoles pequeños que permanecen suspendidos en el aire.

Ante el repunte de casos de sarampión, el llamado de las autoridades es claro: vacunarse, utilizar cubrebocas efectivos y mantener medidas básicas de higiene. Estas acciones no solo protegen a quien las adopta, sino que contribuyen a frenar la propagación del virus y a salvaguardar a los sectores más vulnerables de la población.