Por: Inés Arroyo
El medio tiempo del Super Bowl LX, realizado el pasado 8 de febrero en el Levi's Stadium de Santa Clara, no solo fue un espectáculo musical, sino también un espacio para reflexionar sobre identidad cultural y pérdida histórica. Durante su participación, Bad Bunny interpretó la canción "Lo que le pasó a Hawai'i", acompañándose de Ricky Martin, como parte de un set que combinó música urbana con elementos de la cultura puertorriqueña.
La referencia a Hawai'i tiene un significado profundo. Antes de 1893, Hawai'i era un reino independiente gobernado por la reina Liliʻuokalani, con su propio idioma, cultura y sistema político. Ese año, la monarquía fue derrocada con apoyo de intereses estadounidenses, principalmente de empresarios vinculados a la industria azucarera, y en 1898 el territorio fue anexado a Estados Unidos. Años después, en 1959, Hawai'i se convirtió en uno de los 50 estados.
Este proceso tuvo consecuencias directas para la población nativa: perdieron el control sobre sus tierras, muchas familias fueron desplazadas y la cultura y el idioma tradicionales fueron gradualmente relegados. La gentrificación, la presión económica y la homogeneización cultural marcaron el destino de la isla y son elementos centrales del mensaje de la canción de Bad Bunny.
En el espectáculo, la frase "Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawai'i" funciona como metáfora. Según explican fuentes oficiales sobre la canción, busca alertar sobre la posible pérdida de identidad y soberanía cultural de comunidades que enfrentan procesos similares de desplazamiento o presión económica, en particular en Puerto Rico. Ricky Martin, al interpretar este fragmento, ayudó a amplificar la relevancia del mensaje dentro de un show visto por millones a nivel global.
Especialistas en cultura latina destacaron que el momento trasciende el entretenimiento. La historia de Hawai'i, presentada en un evento de tal magnitud, funciona como advertencia sobre la importancia de preservar la tierra, la cultura y los derechos de los pueblos frente a intereses externos, y demuestra cómo la música puede convertirse en un vehículo de conciencia histórica.
El show del Super Bowl LX mostró que, más allá del espectáculo y la música, un mensaje cultural y político puede llegar a audiencias masivas, usando ejemplos históricos concretos como Hawai'i para reflexionar sobre identidad, memoria y justicia social.